Treinta años después de su debut, el Citroën Saxo VTS sigue ocupando un lugar especial entre los aficionados a los deportivos compactos. Más que una variante estética de un utilitario, el pequeño modelo francés se convirtió en un referente por ofrecer sensaciones de conducción puras, bajo peso y prestaciones al alcance de muchos conductores.
La historia del Saxo VTS tiene sus raíces en el exitoso legado del Citroën AX GTi y el AX Sport, modelos que durante finales de los años 80 y principios de los 90 posicionaron a Citroën dentro del universo de los hatchbacks ligeros y ágiles. Con la llegada del Saxo en 1996 como reemplazo del AX, la marca francesa mantuvo intacta esa filosofía deportiva. Primero apareció el Saxo VTR con motor 1.6 de 90 caballos, pero poco después debutó el VTS, equipado con el reconocido bloque TU5J4 de 1.6 litros, 16 válvulas y 120 hp.
Aunque el diseño general del Saxo fue desarrollado por el italiano Donato Coco, la versión deportiva quedó en manos de un joven diseñador que años más tarde se convertiría en una figura importante dentro de la industria: Gilles Vidal. Su trabajo en el VTS incluyó pasos de rueda ensanchados, paragolpes más robustos y detalles visuales integrados con discreción, logrando una imagen deportiva sin exageraciones.
Precisamente esa sobriedad se convirtió en parte de su encanto. El Saxo VTS evitaba los excesos estéticos y reservaba sus verdaderas credenciales para la conducción. Con apenas 935 kilogramos de peso, una caja manual de cinco velocidades con desarrollos cortos y un motor capaz de girar hasta las 7.300 rpm, alcanzaba los 205 km/h y ofrecía aceleraciones sorprendentes para su tamaño.
Sin embargo, su mayor virtud estaba en el comportamiento dinámico. El tren delantero destacaba por su precisión, mientras que la suspensión trasera aportaba un carácter juguetón que hacía del VTS un auto extremadamente divertido en carreteras sinuosas. La dirección asistida, bien calibrada, y los frenos delanteros ventilados completaban un conjunto que podía enfrentarse sin complejos a vehículos más potentes y costosos.
A finales de 1997, Citroën reorganizó la gama deportiva y amplió la denominación VTS a versiones menos potentes, incluyendo motores de 75, 90 y 100 caballos. Aun así, el 16 válvulas de 120 hp continuó siendo la variante más deseada entre los entusiastas.
Dos años después, en 1999, el modelo recibió una actualización estética importante con nuevos faros de diseño almendrado, un capó más marcado y una parrilla rediseñada con chevrones de mayor tamaño. Pese a la renovación visual, el modelo conservó intacta su personalidad deportiva hasta el final de su producción en 2003, cuando fue reemplazado por el Citroën C2.
El impacto del Saxo VTS no se limitó a las calles. En competición demostró rápidamente sus capacidades en disciplinas como rally, rallycross, circuito y carreras sobre hielo. Citroën Sport creó alrededor del modelo varias categorías monomarca, entre ellas la Saxo Cup y el Saxo Challenge, concebidas para facilitar el acceso al automovilismo deportivo con costos relativamente contenidos.
La eficacia del chasis era tal que muchas categorías mantenían el motor prácticamente de serie, confirmando que gran parte de su potencial residía en la puesta a punto del conjunto. Además, el Saxo VTS sirvió como escuela para numerosos pilotos que posteriormente desarrollaron carreras profesionales de alto nivel.
Entre los nombres que comenzaron su trayectoria vinculados al pequeño deportivo aparecen Patrick Henry, Yoann Bonato y Pierre Llorach. Incluso el legendario dúo formado por Sébastien Loeb y Daniel Elena conquistó el campeonato mundial junior de WRC en 2001 al volante de un Saxo Super 1600.
Tres décadas después de su lanzamiento, el Saxo VTS se ha convertido en un modelo de culto. Las unidades originales y bien conservadas son cada vez más difíciles de encontrar, mientras que su presencia en rallies regionales y eventos de clásicos deportivos confirma la vigencia de un auto que marcó a toda una generación.
Con este aniversario, Citroën recuerda a uno de los compactos deportivos más emblemáticos de su historia, un vehículo pequeño en tamaño, pero enorme en carácter.