La cifra es contundente y marca un punto de no retorno en la movilidad nacional. Al cierre del 2025, la relación de ventas entre motocicletas y automóviles alcanzó una proporción de 4.3 a 1.
Mientras que el sector de los carros celebró con entusiasmo haber superado la barrera de las 254.000 unidades, el de las motos ya juega en otra liga, sobrepasando por primera vez el millón de registros anuales.
¿Qué hay detrás de este fenómeno que ha convertido a Colombia en el décimo mercado de motos más grande del mundo? No es solo una cuestión de gustos; es una respuesta estructural a la economía y a la geografía del país.
El factor bolsillo: El costo de entrada y mantenimiento
La razón principal es, sin duda, económica. Mientras que el carro más barato del mercado (un vehículo del segmento de entrada) difícilmente baja de los 45 o 50 millones de pesos, la moto más vendida del país, la AKT NKD 125, se puede adquirir por una fracción de ese valor.
A esto se suma la facilidad de financiación. En 2025, las financieras especializadas y las propias ensambladoras flexibilizaron sus requisitos, permitiendo que miles de colombianos de los estratos 1, 2 y 3 -quienes representan el 91 % de los compradores de motos- accedieran a su primer vehículo con cuotas diarias inferiores a lo que gastarían en transporte público.
La moto como oficina y sustento
A diferencia del automóvil, que para la mayoría de los hogares es un bien de consumo o estatus, la motocicleta en Colombia se consolidó en 2025 como un bien de capital. El auge del comercio electrónico y las plataformas de mensajería transformaron a la moto en una herramienta de trabajo esencial.
Para un gran sector de la población, comprar una moto no es un gasto, es una inversión para generar ingresos inmediatos. Esta "economía popular" sobre dos ruedas es la que empujó las cifras hacia el hito histórico del millón de unidades.
Movilidad y el "infierno" del tráfico
El colapso vial de las grandes capitales como Bogotá, Medellín y Cali ha hecho que el carro pierda una de sus promesas básicas: la velocidad de desplazamiento. En 2025, los tiempos de viaje en automóvil en las horas pico aumentaron un 15 %, mientras que los motociclistas lograron reducir sus trayectos hasta en un 40 % gracias a la agilidad del vehículo.
Además, los incentivos de movilidad juegan a favor de las dos ruedas:
• Exención de Pico y Placa: En casi todo el país, las motos siguen gozando de libertad de circulación total.
• Costos de peaje: Mientras los carros pagan tarifas plenas, las motos mantienen el beneficio de paso gratuito o tarifas mínimas en la red vial nacional.
El futuro: ¿Hacia dónde va la balanza?
Las proyecciones para 2026 sugieren que esta brecha no se cerrará pronto. Por el contrario, con la llegada masiva de motos eléctricas y la obligatoriedad de sistemas de seguridad como los frenos ABS en modelos de baja cilindrada, la motocicleta está ganando los pocos argumentos que le quedaban al carro: la sostenibilidad y la seguridad.
Hoy, el parque automotor colombiano es mayoritariamente de dos ruedas (representan el 62 % del total de vehículos activos). El reto para el nuevo año no es solo vender más, sino cómo integrar este tsunami de motos en una infraestructura diseñada, irónicamente, para los carros.
DATO:
Si sumamos los traspasos de usados, la cifra es aún más dramática. Por cada colombiano que estrena un carro, hay casi diez que están comprando una moto, ya sea nueva o de segunda mano.