El Metro de Bogotá acelera en 2026: Llega el cuarto tren y arrancan las pruebas de fuego
El inicio de año marca un punto de no retorno para la movilidad de la capital colombiana.
Con el arribo del cuarto tren al Patio Taller de Bosa este 10 de enero, la Primera Línea del Metro (PLMB) deja de ser un render para convertirse en una flota real que ya calienta motores para su primer gran examen dinámico en el viaducto.
Ingeniería sobre rieles: Así es la "máquina" que moverá a Bogotá
No son simples vagones; estamos ante unidades de tracción eléctrica de última generación fabricadas por el gigante CRRC Changchun. A diferencia de cualquier otro sistema de transporte masivo en el país, estas unidades operan bajo el exigente estándar GoA4 (Grades of Automation 4).
Esto significa que los trenes son totalmente autónomos: no busquen la cabina del conductor, pues el cerebro del vehículo es un sistema informático de vanguardia que gestiona la aceleración, el frenado y la apertura de puertas con una precisión quirúrgica que elimina el factor del error humano.
Los números del "test drive"
Si estuviéramos evaluando un deportivo de alta gama, revisaríamos su 0 a 100. En el Metro, la cifra clave es la velocidad comercial de 42.5 km/h, aunque su diseño estructural permite picos superiores para recuperar tiempos de cumplimiento.
Lo verdaderamente impresionante para los entusiastas de la eficiencia es su sistema de frenado regenerativo, una tecnología que permite al tren devolver energía limpia a la red eléctrica cada vez que desacelera para entrar a una estación, reduciendo drásticamente el costo operativo y el impacto ambiental.
El cronograma de pista para 2026
Estado de flota: Actualmente hay 4 trenes en Bogotá; se espera que los 26 restantes lleguen antes de octubre de este año.
Pruebas dinámicas: En mayo de 2026, los primeros trenes saldrán del Patio Taller para recorrer sus primeros 5.7 kilómetros de viaducto en pruebas de rodamiento, vibración y gálibo.
Avance de obra: El proyecto ya supera la barrera del 70 % de ejecución, con más de 10 kilómetros de viaducto ya instalados y visibles.
Bajo el capó: La ingeniería del coloso ferroviario
Si analizamos las entrañas técnicas de estas máquinas, encontramos un despliegue de ingeniería que redefine el transporte nacional. Cada unidad opera mediante una alimentación eléctrica de 750V DC captada a través de catenaria aérea. Con una longitud total de 145 metros, estos trenes están configurados con seis vagones interconectados que permiten albergar hasta 1.800 pasajeros en capacidad máxima.
La seguridad estructural se complementa con un chasis de aleación ligera pero de alta resistencia, diseñado para una vida útil de décadas. En cuanto a su capacidad de detención, el tren combina el ya mencionado frenado regenerativo con un robusto esquema neumático de emergencia, asegurando que esta mole de acero se detenga con precisión milimétrica en los puntos de parada programados.
La lupa
El gran reto de este año no es solo el desembarco de los fierros, sino la integración sistémica. Veremos la electrización de las catenarias y la sincronización de los centros de control. Bogotá está a punto de experimentar lo que significa pasar de la combustión interna en superficie al transporte masivo de alta capacidad sobre rieles.
La llegada de este cuarto tren confirma que la logística desde China hasta el puerto de Cartagena, y de ahí por las carreteras colombianas en camabajas especiales, por ahora ha funcionado como un reloj sincronizado.