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Electrolineras en Colombia: del sueño verde al calvario del 'enchufe'
Electrolineras en Colombia: del sueño verde al calvario del
   ene 10 /2026 00:44 GMT
 Bogotá, Colombia
 Terpel

Por: Henry Barreto
Redactor AUTOS F1LATAM
Atrás quedaron los días en que el único dolor de cabeza del conductor era el Pico y Placa. Hoy, una nueva congestión se toma espacios: la de los vehículos eléctricos (EV) haciendo fila para alimentarse.

El boom de la movilidad cero emisiones, que cerró el 2025 con un crecimiento superior al 150 %, se ha estrellado de frente con una realidad que los expertos ya advertían: la infraestructura de carga se quedó en pañales.


En Bogotá ahora el trancón es en los cargadores

En la capital, el drama de las filas ya no es exclusivo de los bancos. Con una flota de enchufables que crece a ritmo de vértigo, los puntos de carga rápida se han convertido en campos de batalla. Historias de usuarios que deben madrugar a las 4:00 a. m. a un centro comercial para encontrar un puesto libre, o que recorren tres estaciones solo para hallar cargadores fuera de servicio, son el pan de cada día.

No es raro ver seis o siete vehículos esperando por dos mangueras operativas. ''Es una paridera'', dicen los conductores; si el que está adelante decide llevar su batería al 100 %, la espera puede superar las tres horas. La falta de una ''etiqueta eléctrica'' y la escasez de cargadores de alta potencia (DC) han convertido una carga de 40 minutos en una pérdida de media tarde.


El "rally de los electrones'' en carretera

Si en la ciudad llueve, en carretera no escampa. El corredor Bogotá-Medellín es el más dotado, pero también el más traicionero. El ascenso de la cordillera drena la batería un 20 % más rápido de lo previsto, obligando a paradas técnicas en puntos como La Pintada o Puerto Salgar, donde si el único cargador disponible falla o tiene fila, el viaje se alarga irremediablemente.

Hacia la Costa Atlántica, la situación es para valientes. A pesar de los esfuerzos de marcas como Terpel o GreenYellow, persisten ''desiertos eléctricos'' de más de 150 km. En ciudades como Barranquilla o Cartagena, el calor de 35 grados centígrados no solo agota al conductor, sino que obliga al sistema de refrigeración del carro a trabajar al doble, recortando la autonomía real en un 11 % y obligando a buscar enchufes con más desesperación.


Radiografía de la supervivencia vial

• Ruta al Sur y Valle: Es la más "amigable", pero Ibagué se convierte en un cuello de botella insoportable en puentes festivos, con esperas que desincentivan a cualquiera.

• Ruta a la Costa: Sigue siendo el punto débil. La dependencia de los cargadores lentos de los hoteles es total, pues la red nacional todavía tiene baches geográficos críticos.

• Ruta a Medellín: Robustez aparente que colapsa ante la alta demanda de flotas comerciales y taxis eléctricos que priorizan los cargadores públicos.

El ''Top 5'' de los oasis eléctricos: ¿Dónde ir a la fija?

Si el panorama parece gris, estos cinco puntos son hoy los faros de esperanza para el usuario que no quiere quedarse en el intento. En el norte de Bogotá, la estación de Unicentro (Enel X) sigue siendo la reina de la ciudad por su despliegue técnico, ofreciendo desde carga lenta hasta ultra-rápida de 150 kW con múltiples conectores.

Para quienes bajan al Valle de Aburrá, la Estación Los Álamos de EPM en Medellín es el referente de confiabilidad, permitiendo recuperaciones de energía en menos de una hora en un punto estratégico.

En el Eje Cafetero, la estación Tres Esquinas en Armenia (EDEQ) se ha consolidado como la parada obligatoria para quienes cruzan La Línea, gracias a su compatibilidad con casi todos los estándares.


Si su rumbo es el norte, la nueva red de Ruta Costera en el Peaje Marahuaco (Vía Cartagena-Barranquilla) es el primer gran alivio para el Caribe con sus potentes cargadores de 120 kW.

Finalmente, para los viajeros hacia el sur, la estación Terpel Voltex de Ibagué se mantiene como el punto más crítico pero necesario, siendo el pulmón que permite conectar el centro del país con el Valle del Cauca.

¿Cuánto cuesta "tanquear" de voltios?

Para que haga sus cuentas, el costo de la carga rápida en estos puntos clave varía según el operador y la potencia. En promedio, el kilovatio-hora (kWh) en estaciones rápidas oscila entre los $1.400 y $2.100. Esto significa que llenar una batería estándar de 60 kWh (que ofrece unos 350-400 km de autonomía) le costará entre $84.000 y $126.000 pesos, un valor que sigue siendo competitivo frente a la gasolina, pero que ya no es el "regalo" de los primeros años de la movilidad eléctrica.


Un llamado a la acción estatal

La transición energética en Colombia ha llegado a un punto de no retorno, pero podría correr el riesgo de morir de éxito por falta de gestión. No basta con que el Gobierno Nacional promueva beneficios arancelarios para importar vehículos eléctricos; la verdadera apuesta por la movilidad sostenible se mide en kilovatios disponibles en la vía.

Es imperativo que el Estado y los operadores de energía dejen de ver la infraestructura de carga como un "proyecto a futuro" y la asuman como una obligación de servicio público inmediata. El ritmo de las ventas de vehículos ha dejado rezagada a la red nacional, y la brecha solo se cerrará con una política pública agresiva que incentive la inversión privada, agilice los trámites de conexión a la red y estandarice la interoperabilidad.

La meta debe ser clara: infraestructura que anticipe la demanda, no que reaccione tarde a ella. Sin energía, el sueño verde es solo un espejismo.

Fotos: Freepik, Enel X.

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