El mercado está inundado de frascos que prometen reducir la fricción, eliminar ruidos y devolverle la juventud a motores fatigados.
Antes de verter cualquier poción en el cárter, debe entender que el aceite de motor moderno es una obra maestra de la ingeniería química que no siempre necesita compañía.
Para muchos conductores, el cambio de aceite no está completo sin ese frasco adicional de ''protector metálico'' o ''mejorador de viscosidad''. La promesa es tentadora: menos desgaste, más potencia y un motor eterno. Pero en la ingeniería automotriz, la máxima de 'más es mejor' rara vez se cumple. ¿Serán estos productos una inversión inteligente o simplemente un placebo costoso?
El equilibrio perfecto de las petroleras
Un aceite de motor de alta calidad (especialmente los sintéticos modernos) no es solo petróleo refinado. Es una mezcla precisa de aceites base y un paquete de aditivos que representa hasta el 25 % de su volumen. Este paquete ya incluye detergentes, dispersantes, agentes antiespumantes y modificadores de fricción, todos diseñados para trabajar en armonía.
Cuando usted agrega un aditivo externo, está alterando una fórmula química equilibrada. Es como intentar mejorar la receta de un chef de tres estrellas Michelin agregándole una cucharada de salsa de tarro al plato final: lo más probable es que arruine el sabor y la textura.
Los riesgos de la 'sobre-aditivación'
Añadir componentes extra al aceite puede desencadenar efectos secundarios que ningún vendedor le mencionará:
• Conflictos químicos: Algunos aditivos externos pueden anular los agentes detergentes del aceite original, causando que el motor empiece a acumular lodo (sludge) en lugar de mantenerse limpio.
• Problemas en sistemas variables: Los motores modernos utilizan el aceite como fluido hidráulico para sistemas de tiempo variable (VVT). Un aditivo que altere la viscosidad o deje residuos sólidos puede taponar los microfiltros de estos sistemas, encendiendo el temido Check Engine.
• Falsas expectativas en motores viejos: Los tapafugas o espesantes suelen funcionar hinchando los sellos de caucho o aumentando la viscosidad para ocultar ruidos. Esto es un pañito de agua tibia que no repara el metal desgastado y puede obstruir el paso del aceite a las partes altas del motor.
¿Cuándo sí y cuándo no?
La industria es clara: si usted usa un aceite que cumple con la norma API y la viscosidad exigida por el fabricante de su vehículo, no necesita nada más. Los aditivos solo suelen ser útiles en escenarios de competencia extrema o en motores industriales con regímenes de trabajo muy específicos, pero para el carro de calle, el mejor aditivo es un cambio de aceite a tiempo.
Consejo
Antes de gastar en un aditivo "premium", invierta ese dinero en un mejor filtro de aceite o en pasar de un aceite mineral a uno 100 % sintético. Ahí es donde realmente está la protección.
En definitiva, la idea de que un aditivo externo es necesario para proteger el motor es un mito. En la mayoría de los casos, los aceites actuales ya contienen todo lo necesario. Agregar químicos extra es, en el mejor de los casos, un gasto innecesario y, en el peor, un riesgo para la longevidad de los componentes más sensibles del motor.
No busque milagros en un frasco; la mejor medicina para su motor es seguir el manual del fabricante al pie de la letra.