De momento el departamento de prensa de Red Bull ha amanecido calentito con el siguiente
preview del GP de Francia...
Como no he encontrado traducción, os lo
traduzco yo porque verdaderamente merece la pena.
Trataré de ser lo más literal posible; como es bastante ácido, advierto que algunas cosas las adaptaré, pero vamos, no me invento nada.
Un último apunte: por lo que sé, en Francia está prohibida la bebida energética Red Bull.
Empieza fuerte:
Según el autor norteamericano Mark Twain , «Francia ha sido gobernada
habitualmente por prostitutas» [sic], lo cual es un poco injusto, porque
todo el mundo sabe que Francia ha sido gobernada por Astérix el Galo, su
hijo Charles De Gaulle, Sacha Distel, Brigitte Bardot, el actor ése de la
nariz grande y el cantante Johnny Halliday. Ah! La Belle France. En
la vuelta a Europa para lo que será el grueso de la temporada nos
encontramos en el país que pretende ser el inventor de las carreras de gran
premio hace alrededor de un siglo.
Desafortunadamente, el área que rodea el circuito de Magny Cours no parece
haber cambiado mucho durante esos cien años y el panorama social en este
evento es probablemente el más apagado del año. Es un buen lugar si te gusta
observar a las vacas que por supuesto, siendo vacas francesas, son la mar de
chics, con encantadoras pestañas largas y un buen bronceado.
Excepto los pilotos, a quienes se les permite pasarla en un moderno hotel
más allá de las puertas del circuito, todos los demás son diseminados por la
campiña de los alrededores, permaneciendo en alojamientos que los agentes de
viajes describen como pintorescos. «Pintoresco» es evidentemente el término
francés para "tuberías agrietadas y electricidad peligrosa". En cualquier
caso, el viejo chateaux es escaparate de lo que Francia hace mejor, a
saber: la gastronomía. Tomarse un refresco en una zona ajardinada es una
bonita manera de terminar el día después de las rondas de bares y
restaurantes de Norteamérica.
La ciudad más cercana al circuito es Nevers y si la pronuncias a la manera
inglesa describe perfectamente cuántas veces quiere uno volver allí. Durante
años la comunidad de la F1 se echó a perder cuando el GP de Francia tenía
lugar en el circuito Paul Ricard situado en la Riviera, lo que permitía irse
a la playa una vez que terminaba la jornada. Por ello nunca se les perdonará
a los franceses haber llevado la carrera a una provincia industrial en mitad
del campo en un intento de hacerla un punto neurálgico de tecnología. Un
referendum en el paddock sobre el circuito tendría el mismo resultado
que el reciente voto de Francia sobre la Constitución Europea.
No hay nada de malo en el circuito en sí, que puede alardear del asfalto más
suave de la temporada, ofrece una seguridad excelente a los pilotos y tiene
un paddock espacioso e inmaculado. El turno francés del campeonato
del mundo suele tener problemas para llenar el circuito ya que la mayoría de
la población se ha escapado para «les vacances» y las fechas colisionan con
las finales de Wimbledon y la primera semana del Tour de Francia. Este año
al gran premio también le falta un héroe local, ya que por primera vez en
muchos años no hay un solo piloto francés en la parrilla, aunque a Olivier
Panis le van a dejar pilotar el tercer Toyota durante las prácticas del
viernes.
Finalmente, para aquellos que estén planeando viajar a Magny Cours para esta
carrera, aquí tienen algunos consejos turísticos:
Aeropuerto más cercano - París
Night club decente más cercano - París
Excursiones - Arco del Triunfo en París (ni se molesten con la torre Eiffel
hasta que no le quiten los andamios).
Parece ser que Dietrich Mateschitz tuvo una novia francesa que le puso los cuernos o algo.