La patente de Meyer se la quedó la NASA, y él murió al salir de un restaurante al poco de vedérsela, dicen que de aneurisma cerebral. Hasta ahora la gran mentira del hidrógeno es precisamente la que apuntas: que cuesta más disociar la molécula que la energía que luego proporciona el propio hidrógeno. La patente de Stanley ya sabemos dónde está. ¿Y si utilizaba algún reactivo que ayudara en el proceso, qué? O lo que sea, lo saben “ellos”; los que cortan el bacalao.
Pero hay muchos más sistemas. Las olas; las mismas golpeando la costa; la humedad relativa del aire. El principio del rocío podría convertir en un vergel cualquier desierto. Hasta en el peor de ellos hay humedad relativa suficiente para extraer agua del propio aire. Había un investigador gallego que experimentaba con grandes paneles de materiales y geometrías diversas que mantenía fríos con una pistola de aire comprimido de esas basadas en el tubo de vórtice que sacan aire a -40 C. No es descabellado alimentar un compresor con el sol durante el día y por condensación recoger agua durante la noche. Hay muchísimo inventado y muy poco puesto al servicio del hombre. Los intereses lo marcan todo.
Sobre las parábolas apuntando a un motor Stirling y el conjunto montado sobre un heliostato produciendo de continuo 36 cv de potencia gran parte del día; si esto te parece poco… ¿Has atravesado España en coche? Hay para poner unos cuantos. ¿Quién desmonta ahora el sistema? Las compañías, el mercado, todo es ya un monstruo en sí mismo. No hay nadie reunido para fastidiarnos, ni conspiraciones, ni nada de eso. Es el funcionamiento inherente a él que no permite cambiar nada.
De la circulación termohalina tampoco nadie quiere saber nada, pero hay supercomputadoras que dicen que perdiendo 14 Km de costa polar cada año no tardará en pararse. Y con ello un vendrá un clima devastador. A lo mejor tú y yo no lo vemos, pero es seguro que a este ritmo nuestros hijos sí lo verán. Por eso, a ser felices, y dejémonos de milongas ecológicas para al final, seguir vendiendo y consumiendo, que es la verdadera comida del monstruo que nos va a matar a todos.

Un saludo, Madrid. En tu tejado queda
