El caso es que cuando busco algún adelantamiento entre los dos grandes rivales de 2007 me salen estos números.
Adelantamientos de Alonso a Hamilton: 0, o lo que es lo mismo, cero.
Adelantamientos de Hamilton a Alonso: 0, o lo que es lo mismo, cero.
Bueno, a veces me confundo y creo que ambos están en Ferrari, ese equipo italiano en donde todo es estrategia y en donde sus pilotos nunca se pueden pelear por la posición. Pero no, estamos en McLaren, aquí no hay nada de eso y nunca lo habido como todos sabemos.
El 2007 está siendo muy divertido, sobre todo fuera de la pista, dentro de la pista está visto que los dos grandes protagonistas del año apenas se molestan.
¿Un tímido intento de Alonso en Indianápolis y otro de Hamilton en la primera curva de Spa?, ¿alguno más?, no por favor, no sea cosa que se rocen o lo que es peor, se adelanten.
La rivalidad Alonso-Hamilton es algo que se nos ha vendido como la de otros héroes del pasado pero en realidad nunca ha existido, por lo menos en la pista que es a donde a mí realmente me gusta.
La rivalidad de 2007 es que si no te saludo, que si un paisano me pregunta rajo del otro, que si mi coche tiene 800 gramos más de gasolina y por eso he ido más lento, que si tu box es más ancho y está más limpio que el mío, que si el del bombín no me ha inflado bien las ruedas.
Si esta rivalidad es la misma que la de Senna y Prost que venga Dios y lo vea, que yo no soy capaz.
Ahora es cuando empiezo a echar de menos a campeones como Schumacher, un piloto cuyo principal defecto es que para ganar campeonatos no esperaba a que la lluvia lo ayudase, él la provocaba.
Esto era rivalidad, lo de 2007 puro marketing.
