Esto más que titular del día ha sido una ronda de titulares durante una semana.
Antes de nada, y por si acaso alguien se pierde:
GPDA: Grand Prix Drivers Association
WMSC: World Motor Sports Council
Todo empezó con una llamada entre Coulthard (voz cantante del GPDA) y Mosley antes de la audiencia de los equipos en el WMSC y de la que el escocés dijo que Mosley le había amenazado con relajar el apoyo de la FIA a las peticiones del GPDA en relación a la seguridad (concretamente equiparar la seguridad de los tests a la de los GPs).
Tras la famosa audiencia de la que no salió nada en claro, el único equipo que decidió posponer la decisión de apelar fue Red Bull, para el que corre Coulthard, quien por cierto tiene la lengua mucho más suelta desde que Ron Dennis no se la ata. Alguno insinúa que la decisión de Red Bull tiene que ver con el futuro emparejamiento con Ferrari (el año que viene le servirá motores).
Siguiente parada en el via crucis: El GPDA casi al completo firma un escrito defendiendo la chicane de Indianápolis como medida más oportuna. El escrito conlleva polémica por los que no lo firman: los pilotos de Ferrari y Jordan. Éstos dicen que no les habían informado o que pensaban que era una iniciativa de Renault. Trulli, que se ve alcanzado por fuego amigo, dispara contestando que aquí hay alguien que miente al decir que no fue consultado.
El GPDA consigue audiencia con Mosley para hablar sobre el tema de la seguridad.
Coulthard vuelve a saltar a la palestra hablando sobre las nuevas reglas de estos últimos años y sobre el encuentro dispuesto con Mosley para hablar sobre un abanico de temas de seguridad, incluído Indy, del que dice que se celebrará "si Mosley no encuentra nada más en su agenda".
Sin perder el orden cronológico, el siguiente hecho destacable es que Coulthard confirma su permanencia para 2006 en Red Bull, lo cual en principio llama políticamente la atención puesto que el escocés está removiendo la mierdecilla con un palo en un tema en el que Red Bull ha sido hasta ahora de lo más aséptico y diplomático. Alguno se plantea cuánto le va a durar la franqueza.
La profecía insinuada por DC se cumple y Mosley cancela el encuentro sobre seguridad alegando que iba a convertirse en un tema político y que las declaraciones del escocés habían envenenado el encuentro.
Giro inesperado de los hechos. Red Bull, en lugar de taparle la boca a su piloto, anuncia que también va a apelar la decisión del WMSC. O quizá no tan inesperado, porque admitiendo los cargos se enfrentaba a una posible penalización en solitario, en caso de que finalmente se diera.
Y por si no os habéis quedado contentos con el giro de guión, la última noticia es la vuelta de tuerca que faltaba para convertir esto en un thriller político en condiciones.
El GPDA publica un documento en el que critica la actitud de Mosley frente a la seguridad de los pilotos en el que se cita por ejemplo de la amenaza de Mosley a Coulthard de desoír de aquí en adelante las iniciativas del GPDA y también del hecho de que la FIA no permitiera a los pilotos presentar alegaciones en la audiencia del WMSC con los equipos Michelin.
Hasta aquí todo normal, pero adivinad quién no ha firmado este último documento... Sí, vale, MS no lo ha firmado, pero eso era de esperar. Resulta que después de mear delante del ventilador, a David Coulthard se le ha "olvidado" firmar. Eso un día después de anunciar su compromiso con Red Bull el año que viene. Qué poco le ha durado el calentón, ¿no?
La mesa está puesta, la comida se enfría.